Las pipettes no pueden derretir el hielo.
LLegó la tarde en que nos sentamos a tomar un café, lejos de los sitios que frecuentamos en su momento. Un chiste sobre las canas que comienzan a aparecer en mi barba, un comentario sobre las posibilidades de plantar maiz en tus patas de gallo. El primer round habia comenzado.
El recuerdo de esa tarde en que te ví, despues de meses, apurando un pucho en el mirador de Larcomar, el comentario torpe sobre el mondrian que tenias puesto y que te maltapaba las piernas, en retribución tus eternos chistes sobre mi cabellera y mi barba. Pasa el tiempo y tu voz no es menos ácida.
Recriminaciones que no tienen mas utilidad querecordar que uno, hace tiempo, erró el disparo. El café se enfría en la mesa y las Pipettes cantan cansinamente desde hace un rato, un fallido intento de romper el hielo y tus ojos mirando a la calle mientras hablas, pausado, quedo, frio.
Apuras el café, pido la cuenta, prendo un pucho. No hay nada mas que hablar.
3 comentarios
- santos 7 de junio de 2006 · 08:35 #1
- tapatía 8 de junio de 2006 · 10:44 #2
precisamente y nada más que para eso
- C 8 de junio de 2006 · 11:24 #3
Coincidimos en el cafe, par de revoltosos
paraque mierda se encuentran entonces