5-0 (y no es hawaii)
Mi padre apagó el televisor, la selección habia recibido cinco goles, habia perdido tres puntos mas y estaba mas eliminada que antes, si cabe. Salí a comprar algo de pan para acompañar el lonche, la verdad el fubol no me es desagradable, pero la selección me resulta indiferente desde hace mucho tiempo.
No es que me caiga mal Ternero, me parece un vendedor de cebo de culebra, casi un charlatan de plaza, y precisamente, eso es lo que le gusta a la gente, alguien que suelte una frase que parezca slogan, alguna frase que continue el si se puede. Alguien con quien puedan hallar identidad, alguien que pueda atribuir a los ritos el existo, quiza SUPERA reemplaze a la virgencita o al cristo morado en este nuevo imaginario, pero solo es un reemplazo de actante, mas no de rol actancial. Ternero resulta tan chicha como lo puede ser el Cholo Castillo. Puede ser un buen tipo, pero un manual de autoayuda no lleva a una selección a donde no puede ir.
La dependiente bostezaba mientras me daba el pan y dos muchachos, a los que conozco desde que rompian las macetas del barrio mientras jugaban pelota, discutian el partido. Casi me conmovió notar lo importante que este partido era para muchos, muchos se jugaban la fe en algo mas importante
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