Before Midnight
Hace unos días me reencontré con un viejo amigo al que había perdido de vista por años, un amigo que conocí cuando era niño en la movilidad escolar y que se convirtió en una presencia importante en mi vida adolescente. El reencuentro fue todo menos extraño, conversamos un poco del entonces y bastante del cotidiano, como si todos estos años no hubieran transcurrido y solo nos hubiéramos dejado de ver algunos días.
Reencontrarme con Jesse y Celine me recordó un poco ese momento, ver de nuevo a dos viejos amigos cuyas vidas han transcurrido aparte salvo pequeños cruces de camino, pero que poseen una intensidad tal que esos momentos se quedan grabados en la memoria como un hierro al rojo. El genio de Linklater ha sido tan grande que ha huido de contar una historia de amor en una película y en su lugar ha decidido contar una sobre dos personas que aprenden que amar es algo más complejo que mirarse embobados y soltar obviedades e incluye sacrificios, renuncias y compromisos y que eso incluye tensión.
Todos hemos tenido un big crush en nuestra adolescencia o en algún momento de nuestras vidas. Before Sunrise parece contar la historia de uno, uno maravilloso, intenso e ineludiblemente romántico. Si hubiera terminado ahí hablaríamos sin duda de una de las grandes películas románticas de la historia del cine. Pero la secuela – 9 años después – pone el listón más alto – dar detalles del argumento equivale al spoiler más flagrante – desde el reencuentro de los protagonistas y siguiendo con una narrativa que descansa en el dialogo – pero que diálogos – y la postergación como motores de la historia. Si la historia hubiera terminado con Before Sunset, tampoco nadie se habría quejado. Habíamos pasado de la película romántica perfecta a una secuela llena de una extraña melancolía pero también de esperanza.
9 años después de Before Sunset, porqué la cosa viene con simetría, el trio Linklater/Delpy/Hawke aparece con otra historia, no para cerrar el circulo; sino para desvelar la pintura por completo, más allá de la historia de amor perfecta o la fábula sobre el reencuentro y la esperanza Before Sunrise/Sunset/Midnight es una parábola sobre la vida del hombre y la mujer y de la búsqueda de la identidad, enfrentados a las decisiones presentes y pasadas además de las consecuencias. Es decir, una larga película sobre tres estadios en la vida , de personajes que atraviesan la vida – de alguna manera – juntos hasta llegar a un punto en que deben sentarse y analizar que pasa y que pasará.
Los detalles de esta última película son simples, Los protagonistas son una pareja madura, con hijos, cada uno carga un equipaje con el que lidiar y es justamente ese equipaje los obligará a tomar decisiones vitales que podrían afectar su estatus de pareja. Una vez más la historia trasncurre en un lapso de tiempo bastante corto y el dialogo es el motor de todo. Una vez más las mismas emociones básicas están presentes, como para dejar claro que los personajes que están ahí son los mismos que los de entregas anteriores y que el tiempo simplemente los ha asentado. No puedo describir más por miedo al spoiler, pero si puedo decir que me parece la mejor de la trilogía.
Pienso en esta saga y pienso en Boyhood, el proyecto que lleva filmando desde el 2002 con Roxana Arquette y Ethan Hawke y se me ocurre que Linklater quiere dejar claro que lo suyo es pegarse a una tradición que no es la suya y que se habría sentido muy cómodo en los 60s franceses. Eso mismo me hace pensar que es posible que Linklater/Hawke/Delpy no estén conformes con cerrar la historia acá y que posiblemente el 2022 tendremos alguna sorpresa, tengo esperanzas en ello.
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